24 julio 2010

NUESTROS DOS LOBOS.

Esta es una pelea concreta y cotidiana que todos libramos con nuestros propios lobos y con los de los demás.
UN ABUELO INDIO estaba conversando con sus dos nietos: Leotie (flor de la pradera) y Pakiutlema (guardián del cañón).
Les decía:
Me siento como si una gran pelea entre dos lobos estuviera ocurriendo en mi corazón.
-Uno de los lobos representa la maldad: es violento, rencoroso y vengador.


-El otro es bondadoso, humilde, generoso y está lleno de amor y compasión.

-Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres de la tierra.


Los niños se quedaron contemplando en silencio el fuego por un largo rato. Finalmente, Leotie alzó sus ojos almendrados y profundos, y preguntó:


-Abuelo, dime, ¿cuál de los lobos ganará?


Y el viejo cacique respondió, simplemente:


-El que ustedes alimenten...
-El que ustedes alimenten...

Para reflexión personal

Esta es una pelea concreta y cotidiana que todos libramos con nuestros propios lobos y con los de los demás. Hermanos debemos estar atentos a las cosas que alimentamos en nuestro interior y, sobre todo, con qué lo hacemos.
Si nuestra mente y nuestro interior están permanentemente alimentados con imágenes de violencia, de lecturas superficiales, de amistades interesadas, de pensamientos oscuros, de banalidades y maledicencias, de conversaciones dañinas, de cuestiones superficiales, sin preocuparnos nada más que por nosotros mismos, no tendríamos que sorprendernos que en nuestra vida vayan creciendo estos sentimientos.

Dicen que en la mitad de la vida, uno tiene la cara que se merece. No estoy tan seguro de que esto sea cierto, pero algo de verdad indica, seguramente. Si de jóvenes nos rodeamos de buenos compañeros, trabajamos honestamente por cimentar los valores en nuestra personalidad, escuchamos, vemos y leemos cuestiones que nos elevan, examinamos todo y nos quedamos con lo bueno, dialogamos con todo y con todos, pero seguimos firmes a nuestros principios y tenemos una actitud abierta, franca y sincera, probablemente el bien, la bondad, la belleza y, por ende, la armonía se constituyan en un disfrute sereno en nuestra vejez.

El lobo que representa la maldad, la violencia, la envidia, el rencor y la venganza hace que finalmente se enfrente con nosotros y nos caiga con todo su horror, destruyendo lo que somos. La maravilla de esto es que depende exclusivamente de nosotros. Si alimentamos el bien, nos hará crecer cada vez más, agrandando y ennobleciéndonos como seres humanos, haciéndonos felices a nosotros mismos y a los demás.

1 comentario:

Ana Satiel dijo...

"El lobo que representa la maldad, la violencia, la envidia, el rencor y la venganza hace que finalmente se enfrenta con nosotros... destruyendo lo que somos." Recordare esta oracion.

Gracias, muy interesante!.